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Este clic debe producirse en las mentes y actitudes de quienes enseñan.Por eso, el papel del nuevo docente es importante, en relación a las tecnologías.

Hace varios años, dice el profesor Jorge Rey V., solía señalar a las estudiantes –futuras licenciadas en Ciencias de la Educación- que "nadie dice hoy en día enseñanza asistida por tiza y pizarrón" porque dichas ‘tecnologías’ se habían hecho carne en nosotros y las teníamos totalmente incorporadas en nuestro quehacer, y que por lo tanto la ‘enseñanza asistida por computador’ dejaría de llamarse así en el momento en que los docentes se apropiasen del uso de las computadoras (lo que se denomina ‘tecnología transparente).


Las computadoras per se no cambian nada

Lamentablemente, a pesar de que ya han pasado dos décadas desde la introducción de las computadoras en las aulas, los docentes (y no los alumnos) siguen haciendo esta distinción, lo cual indica que todavía no han asimilado su empleo en su tarea cotidiana.

En cada uno de nuestros países, los gobiernos, las autoridades escolares y otros organismos que dirigen la educación tanto de gestión pública como privada, han hecho inmensos esfuerzos por colocar computadoras en las aulas y –en estos últimos cinco años- conectarlas a la Internet.

Sin embargo, más allá del esfuerzo loable que significa preocuparse por la educación de nuestros hijos, la realidad nos indica que esa inversión no ha reportado significativos avances en las destrezas que los niños y adolescentes deberían incorporar para su desempeño futuro en la sociedad.

Esto viene al caso sobre lo señalado al comienzo de estas líneas: los objetivos de introducción de estas nuevas tecnologías deben fundamentarse en una necesidad real que lleve a su empleo.

Estándares

Ese clic debe producirse en las mentes y actitudes de quienes enseñan, y ser la consecuencia de un proceso previo –que comienza en los tempranos años de la escolaridad- donde, primero como estudiantes y luego como docentes, cultiven las siguientes competencias que –según los estándares de la International Society for Technology in Education- son necesarios para desenvolverse en el siglo XXI:

• Manejarse con soltura en el empleo de la tecnología.
• Comunicar información e ideas usando una gran variedad de medios y formatos.
• Acceder, intercambiar, compilar, organizar, analizar y sintetizar información.
• Bosquejar conclusiones y realizar generalizaciones basadas en información obtenida.
• Saber encontrar información adicional.
• Saber evaluar la información y sus fuentes.
• Construir, producir y publicar modelos, contenidos y otros trabajos creativos.
• Tener la habilidad para transformarse en autodidactas.
• Colaborar y cooperar en grupos de trabajo.
• Tener la disposición para la resolución de problemas.
• Interactuar con otros en forma apropiada y ética.

Estas competencias requieren nuevos perfiles de los maestros y maestras, y este es un desafío de todas las universidades, sin excepción.

Enseñar a pensar es el primer paso, sin duda alguna. Las computadoras son apenas herramientas que facilitan ciertos procesos.

Cuatro factores de éxito en la escuela

El éxito de la escuela depende, en cierta forma, de nuestra habilidad como docentes para hacer que esa presencia de artefactos tecnológicos se transforme en una integración a través del currículo, por medio de cuatro elementos fundamentales:

• La tecnología
• La conectividad
• El contenido
• Los recursos humanos.

Estos cuatro factores son los que conforman el ‘aprendizaje digital’, el cual, cuando es planificado y ejecutado correctamente conforma un entorno de aprendizaje de características altamente dinámicas y participativas. Este entorno debería estar centrado en proyectos y resolución de problemas; en el estudiante antes que en el docente; colaborativo, comunicativo, personalizado y productivo.

Esto no es, por cierto, la panacea y no altera los propósitos de la educación, pero en una sociedad tan rápidamente cambiante el no responder con estrategias adecuadas a dichos cambios, sería inducir a nuestros estudiantes a la exclusión.

En algunos centros educativos de avanzada se han colocado a la ciencia, la tecnología y a los valores humanos, como tres ejes fundamentales, que intervienen directamente en el currículo, y en un contexto dado.

Pero de todos ellos, aprender a aprender constituye un factor clave para enseñar a pensar.

Fuente:http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=250124&id_seccion=160

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