Las actitudes que habitualmente tomen frente a la educación nos permiten distinguir diferentes tipos de padres. Aunque el tipo ha de considerarse siempre una abstracción que difícilmente puede darse en la concreta realidad de una persona, nos sirve, sin embargo, para aproximarnos al estilo educativo de muchos padres.
Integrando las aportaciones de C. Rogers con las de otros autores, diferenciamos los siguientes tipos de padres: razonables, autoritarios, violentos y normativos. ¿Qué tipo de padre o madre es usted?
Padres razonables
Actitud fundamental: comprensión-aceptación
Ejercen su autoridad desde la tolerancia y el diálogo, y la conciben, más que como medio de control, como servicio a los valores del hijo, con lo que logran un alto ascendiente moral sobre él. No mandan ni discuten, ni tratan de imponerse por la fuerza, sino que buscan criterios comunes de acción tanto para ellos como para los hijos. No intentan dirigir la conducta de éstos, sino que, mediante el diálogo sereno, apelan siempre a la razón y coherencia, enseñándoles a descubrir las razones de su comportamiento evitando el capricho y la irresponsabilidad.
Son conscientes de que los argumentos autoritarios e impositivos sirven para provocar conductas desajustadas y abrir un abismo de incomprensión entre ellos y los hijos que llevará, sin duda, al deterioro de sus relaciones. No tratan de «vencer», sino de «convencer», dejando que se imponga la fuerza de la razón.
Están convencidos de la dignidad personal de cada hijo, del derecho que tienen a tomar gradualmente la dirección de su propia vida con responsabilidad y autonomía. Por eso les ayudan a sentirse responsables de sus propios actos sin permitirles que se sustraigan a las consecuencias naturales que se derivan de ellos.
Los padres razonables, por su propia naturaleza, son asertivos: es decir, ven lo positivo de sus hijos y no destacan lo negativo. Valoran sus actuaciones y no se dejan manipular. Son básicamente orientadores.
¡Alto al autoritarismo en los hogares!
E l autoritarismo es un rasgo de la personalidad diametralmente opuesto a la de la comprensión. La tendencia autoritaria, bajo la forma de rigidez e inflexibilidad, es un derivado de la agresividad inmadura.
Los padres autoritarios tienden compulsivamente a juzgar, a simplificar o imponer sus puntos de vista con poca o ninguna sensibilidad frente a los sentimientos o la situación personal de los hijos. Más que la realización y el éxito de estos, buscan la afirmación de su propia personalidad y el dominio despótico sobre ellos.
La actitud impositiva no atiende a razones, prohíbe terminantemente pensar y obrar por cuenta propia, engendrando miedo y ansiedad a su alrededor e inferiorizando al niño hasta grados insospechados de timidez y agresividad reprimida.
El autoritarismo se trasmite de padres a hijos como si se tratara de una «reacción en cadena», pues la represión a que estos padres someten a sus hijos provoca frustraciones y sentimientos de inferioridad que posteriormente tratarán estos de descargar bajo la forma de «agresividad transferida» contra personas o situaciones que poco o nada tuvieron que ver con la causa de la frustración.
Fuente:http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=250125&id_seccion=160
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